casa-grande-del-carmen-de-sevilla-conventoLa Casa Grande del Carmen de Sevilla fue uno de los conventos más hermosos y amplios de la ciudad en cuanto a terreno construido.

Disponía de un patrimonio artístico numeroso y muy rico, ya que albergaban obras de los artistas más importantes del momento, pero destacan cuatro lienzos que desaparecieron de Velázquez y Murillo.

inmaculada-concepcion-conventosan-juan-evangelista-conventoLas obras de Velázquez estaban situadas en la sala Capitular, eran un San Juan Evangelista en la Isla de Patmos, realizada en 1618 y se encuentra en la National Gallery de Londres. Aparece sentado, con un libro en la mano en el que escribe el contenido de la revelación sobre sus rodillas. Los otros libros son el Evangelio y las tres Epístolas que escribe, se encuentran cerrados. En la parte izquierda aparece el contenido de la visión, tomado del Apocalipsis (12,1-4) e interpretado por la figura de la Inmaculada Concepción.

La otra gran obra es la Inmaculada Concepción con la advocación de mujer apocalíptica cobra forma como la Virgen madre de Dios concebida sin pecado, subrayando así el origen literario de esta iconografía mariana, que también se encuentra en la National Gallery, si bien hasta el 28 de febrero se podrá contemplar en la Exposición Velázquez. Murillo. Sevilla en el Hospital de los Venerables.

virgen-nino-rosario-murilloecce-homo-murillo-conventoEn el caso de las obras de Murillo, se encuentran en colecciones particulares, los lienzos desaparecen fueron la Virgen del Rosario con el Niño, que se realiza entre 1650 y 1665, después de muchos estudios a cerca de su paradero, se piensa que es uno de los murillos que se encuentra en el Palacio Pitti de Florencia. Según parece, fue vendido por los carmelitas en 1810, a un vicecónsul que vivía en la calle Abades, amante del arte y que hacía tertulias culturales en su casa, teniendo una gran pinacoteca, con varias obras de Murillo. Destaca la iconografía, con una Virgen sedente con el Niño en su regazo, con la cabeza cubierta con un velo y mirada melancólica, y un Niño con una camisa blanca que sostiene un rosario en las manos.

La otra obra es el Ecce Homo, de la misma época, con la diferencia que se desconoce su paradero, aunque sí parece que lo compró Carlos IV en 1782, junto con una Dolorosa.

Si quieres conocer más sobre este convento de San José del Carmen de las Teresas, así como de otros conventos apúntate a nuestra ruta “Los Tesoros del Convento” .